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Ritual para aliviar las afecciones respiratorias

Ritual para aliviar las afecciones respiratorias

Este ritual para aliviar las afecciones respiratorias podrán celebrarlo todas aquellas personas que tengan problemas respiratorios (bronquitis, asma, etc.) siempre y cuando no sean alérgicas a la cebolla o a la miel.

Muchos asmáticos no saben qué productos son los que les producen los accesos porque nunca se han hecho pruebas de alergia (y aquí cabe aclarar que lo sensato sería hacérselas); por esta razón es importante que, en estos casos, se observen los síntomas inmediatos ante cada paso del ritual para constatar que los síntomas no se empeoran con los ingredientes que en él se utilizan.

El ritual se debe efectuar en la noche de san Juan, es decir el 24 de junio. Puede hacerse antes, pero siempre y cuando se vuelva a repetir en este día.

Para aliviar las afecciones respiratorias necesitamos: Una cebolla pelada – Un frasco de miel

Ritual:
• El día anterior a efectuar el ritual, colocar una cebolla pelada en el fondo de un recipiente y cubrirla totalmente de miel.
• A las doce de la noche del día 24, recitar la oración delante del recipiente.
• A la mañana siguiente, retirar la cebolla y enterrarla.
• Guardar la miel en un recipiente y tomar una cucharada todas las mañanas hasta que se acabe.

Oración: «San Juan te pido que el aire que respiro circule por mi cuerpo sin trabas ni asfixia. Libérame de este mal para siempre y concédeme la curación definitiva». Amén.

Si se trata de un catarro o de cualquier otra dolencia que haya sido diagnosticada y no esté provocada por una reacción alérgica, podrá tomarse, desde el primer día, la cucharada entera de miel; pero en los casos de asma es recomendable que las primeras tomas se hagan con cuidado, usando poca miel y aumentando diariamente la cantidad que se ingiera hasta alcanzar la cucharada.

Si se notara una reacción alérgica a este producto, suspender el ritual de manera inmediata. Para que el efecto sea más rápido, todas las noches se puede poner a hervir en una cazuela un puñado de tomillo y, cuando se produzca el primer hervor, aspirarlo.

Es importante advertir, al igual que se ha hecho con respecto a la miel, que en los casos de asma debe constatarse primero que el enfermo no es especialmente sensible al tomillo.

Si empezara a toser o presentara alguna dificultad respiratoria, interrumpir inmediatamente esta práctica. Conviene también que el acercamiento a los vapores de tomillo sea progresivo y sólo aspirar profundamente cuando se tenga la certeza de que no se produce ningún síntoma de ahogo.

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afecciones respiratorias

 

 

 

 

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