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Amuletos: Ammonite

Amuletos: Ammonite

En muchos países se utilizan estos fósiles como amuleto protector de todo tipo de enfermedades, costumbre que se remonta a la Inglaterra del siglo XVII. Se cuenta que una abadesa, santa Hilda, quería construir una iglesia en un lugar totalmente infectado de serpientes. Decidida, dio muerte a los ofidios que se convirtieron en piedra.

A partir de entonces, en ese país, a los amonites se les suele llamar «serpientes enrolladas», ya que se cree que son las que la santa petrificó. Pero aunque se sabe que un ammonite no es una serpiente sino un fósil, estas piedras tienen propiedades mágicas.

Durante muchos siglos los fósiles molidos se han administrado como medicamentos a los enfermos, no sólo en Europa sino también en Asia.

Si una persona adjudica a un ammonite propiedades como amuleto o talismán, no cabe duda de que podrá utilizarlo como tal, ya que tiene la fuerza de habefr pertenecido a un ser vivo, de tener características pertenecientes al reino animal y al reino mineral.

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Amuletos para la casa o el negocio

Amuletos para la casa o el negocio

Si bien los amuletos se ca­racterizan por ser objetos pequeños, a los que se atri­buye la virtud de alejar el mal o propiciar el bien, tam­bién se pueden hacer para proteger hogares, empresas, oficinas, etc. Sólo hay una di­ferencia: una vez realizado, debe permanecer colgado en el lugar Uno de los más efectivos es el siguiente.

¿Qué necesita para amuletos?

• Un frasco pequeño
• Sal marina
• Una ostra

Cómo hacerlo amuletos?

Durante una noche de lu­na llena, coloque siete cucharaditas de la sal en el frasco. Con cada una, repita: «Moldad de las almas, por el lugar que este amuleto pre­sida no has de pasar. La in­mensidad del mar protegerá este espado para siempre».

Luego, coloque la ostra dentro del frasco y déjelo sin tapar toda la noche. Por la mañana, ya podrá cerrarlo y colocarlo en el sitio que desee cuidar Recuerde que debe permane­cer colgado. Para esto, áte­le una cinta azul. En la ca­sa, póngalo cerca de la puerta de entrada.

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Amuletos contra robos

Amuletos contra robos

Concentre las energías positivas en objetos mágicos y conviértalos en sus aliados protectores para sentirse seguro. Cada día es más necesario cuidar nuestras pertenencias.

Cuando caminamos por la calle o subimos a un transporte público siem­pre estamos expuestos a que alguien tome lo que no le pertenece. Incluso, en nuestros hogares o empresas. Por eso, le presentamos dos formas de realizar objetos mági­cos que emiten vibracio­nes positivas.

Protección ambulante contra robos:

Es un objeto al que se le atribuyen poderes especia­les. En este caso, lo cargaremos para evitar hur­tos, contra robos, esta­fas o extravíos.Para la confección de este valioso talismán mági­co, proceda de la si­guiente manera: un do­mingo, inmediatamente después de la salida del sol, tome un trozo de pergamino, dibújele un círculo de 5 cm de diámetro y re­córtelo.

Con un punzón, grabe la siguiente inscrip­ción: «Folgurarant oculi elius et ams faciem eius parescebant omnes gen­tes et omnes populi VY H.R.».

Para cerrar la línea, di­buje una cruz con tinta dorada. Luego, trace un círculo, dorado también, por debajo de la leyenda. En el centro, escriba su nombre con tinta azul.

A continuación, prepa­re un brasero pequeño con tres carbones en­cendidos y vierta sobre ellos azafrán, hojas de laurel y madera seca (o viruta) de roble. Comience a ahumar el objeto. Deslícelo por enci­ma siguiendo el movi­miento de las agujas del reloj. Cuando haya completado siete ciclos, coloque de ambas caras el talismán sobre el humo siete veces más.

Finalmente, exponga la pieza obtenida a la luz solar toda una jornada. NO per­mita que nadie lo vea. Antes de que el sol se oculte, guarde su amuleto en una bolsita de seda color amari­llo intenso (o naranja).Podrá transportarlo en un bolso o en sus ropas.

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Consagración de Amuletos

Consagración de Amuletos

Hay objetos que, como se ha dicho, cumplen la función de amuleto; sin embargo, para que un elemento pueda ser considerado como tal, debe haber sido hecho con un material noble (madera, piedra, metal) y tras la consagración no deberá ser tocado por nadie que no sea su dueño.

Es importante aclarar que si un amuleto no se consagra puede, asimismo, brindar protección; lo que ocurre es que tendrá mucha más fuerza y será más efectivo si la ceremonia tiene efecto. El ritual de consagración deberá hacerlo el dueño final del amuleto ya que por medio de ésta el objeto se vinculará y protegerá a su poseedor. El ritual de consagración que se explica a continuación deberá realizarse en día sábado.

Objetos necesarios para consagración de amuletos:

El amuleto que se quiera consagrar – Cinco hojas de ruda – Una vela negra Un espejo de mano – Un paquete de sal – Un objeto que represente al oficiante. El objeto que represente al oficiante puede ser una prenda de vestir que le pertenezca, una foto o un papel que tenga escrito su nombre completo. Las hojas de ruda se pueden conseguir en cualquier herbolario.

Ritual para consagración de amuletos:

• Poner el espejo boca arriba en el centro del lugar donde se vaya a hacer la ceremonia (ver dibujo).
• En el centro del espejo colocar la vela negra.
• A la izquierda de la vela, también sobre el espejo, colocar el objeto que represente al oficiante y a la derecha, el amuleto que se quiera consagrar.
• Disponer las cinco hojas de ruda como se muestra en el dibujo; es decir, colocándolas en las puntas de una estrella imaginaria.
• Rodear estos objetos con un círculo de sal gorda.
• Encender la vela.
• Recitar la oración.

Como se ha dicho, una vez que el amuleto haya sido consagrado, no deberá ser tocado por ninguna otra persona. Si eso ocurriera, lo más aconsejable es volver a consagrarlo.

Oración: «Camael, jefe del Coro Sexto, tú que conoces el bien y el mal, protégeme por medio de este amuleto enviando a tu poderoso ejército contra mis enemigos».

En esta invocación se alude a Camael, uno de los primeros ángeles creados por Dios. Es el jefe del orden y su nombre significa «el que ve a Dios». Es el ángel que se presentó a Jesús en el huerto de Getsemaní. Para los druidas, Camael es su dios de la guerra y capitanea 144.000 ángeles. Es, sin duda, uno de los mejores protectores que se pueden invocar.

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Amuletos

 

 

 

 

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