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Consagración de un Talismán

Consagración de un Talismán

Para que un objeto pueda ser utilizado a modo de talismán, la primera condición que debe cumplir es que esté hecho de un material noble, es decir, madera, piedra, metal.

El plástico o los materiales sintéticos deberán ser desechados. Para que se cargue de energía y propicie las situaciones que se desean, deberá hacerse un ritual de consagración; de este modo el talismán adquiere el máximo de potencia.

Objetos necesarios para consagración de un talismán:

El talismán que se va a consagrar y una vela blanca. Si se trata de una medalla religiosa o de una cruz, se puede hacer bendecir en una parroquia.

Ritual para consagración de un talismán:

• Dejar el talismán durante todo un día a la luz del sol.
• Una vez que haya anochecido, ponerlo sobre una mesa o en un rincón y encender una vela blanca a su lado.
• Recitar el conjuro.

Conjuro: «Poderoso Arcángel Ratziel, jefe de los Erelines, tú que desde el monte Horeb entregas los secretos cada día, bendice este talismán y llénalo de tu energía como signo de bendición».

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Talismán

 

 

 

 

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Consagración de Amuletos

Consagración de Amuletos

Hay objetos que, como se ha dicho, cumplen la función de amuleto; sin embargo, para que un elemento pueda ser considerado como tal, debe haber sido hecho con un material noble (madera, piedra, metal) y tras la consagración no deberá ser tocado por nadie que no sea su dueño.

Es importante aclarar que si un amuleto no se consagra puede, asimismo, brindar protección; lo que ocurre es que tendrá mucha más fuerza y será más efectivo si la ceremonia tiene efecto. El ritual de consagración deberá hacerlo el dueño final del amuleto ya que por medio de ésta el objeto se vinculará y protegerá a su poseedor. El ritual de consagración que se explica a continuación deberá realizarse en día sábado.

Objetos necesarios para consagración de amuletos:

El amuleto que se quiera consagrar – Cinco hojas de ruda – Una vela negra Un espejo de mano – Un paquete de sal – Un objeto que represente al oficiante. El objeto que represente al oficiante puede ser una prenda de vestir que le pertenezca, una foto o un papel que tenga escrito su nombre completo. Las hojas de ruda se pueden conseguir en cualquier herbolario.

Ritual para consagración de amuletos:

• Poner el espejo boca arriba en el centro del lugar donde se vaya a hacer la ceremonia (ver dibujo).
• En el centro del espejo colocar la vela negra.
• A la izquierda de la vela, también sobre el espejo, colocar el objeto que represente al oficiante y a la derecha, el amuleto que se quiera consagrar.
• Disponer las cinco hojas de ruda como se muestra en el dibujo; es decir, colocándolas en las puntas de una estrella imaginaria.
• Rodear estos objetos con un círculo de sal gorda.
• Encender la vela.
• Recitar la oración.

Como se ha dicho, una vez que el amuleto haya sido consagrado, no deberá ser tocado por ninguna otra persona. Si eso ocurriera, lo más aconsejable es volver a consagrarlo.

Oración: «Camael, jefe del Coro Sexto, tú que conoces el bien y el mal, protégeme por medio de este amuleto enviando a tu poderoso ejército contra mis enemigos».

En esta invocación se alude a Camael, uno de los primeros ángeles creados por Dios. Es el jefe del orden y su nombre significa «el que ve a Dios». Es el ángel que se presentó a Jesús en el huerto de Getsemaní. Para los druidas, Camael es su dios de la guerra y capitanea 144.000 ángeles. Es, sin duda, uno de los mejores protectores que se pueden invocar.

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Amuletos

 

 

 

 

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