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Los principales síntomas del amor

El amor es un sentimiento único que nos atrapa, nos trastoca, nos hace comportarnos de formas sorprendentes y nos sume en un estado de plenitud que no se puede igualar a casi nada.

Según investigaciones científicas, el amor es un impulso que se ha desarrollado para favorecer la continuidad de la especie.

Todo comienza por una atracción física que más tarde da paso a una atracción personal. La máquina del enamoramiento se pone en marcha cuando surge la sospecha o la intuición de que el sentimiento puede ser recíproco.

Cuando uno se enamora ‘sufre’ las siguientes reacciones:

Deseo de reciprocidad

Cuando conocemos a alguien y comenzamos a estar enamorados surge un extraño deseo de compatibilidad que nos empuja a ver cientos de cosas en común con la otra persona, incluso a moldear y adaptar nuestros gustos a los suyos.

Mariposas en el estómago

Esto es una metáfora de una reacción real y verdadera que se produce. El sentimiento primario del amor parece agarrarse al estómago provocando una revolución en esa parte del cuerpo que en muchas ocasiones se traduce en palpitaciones, pulso acelerado, sudores fríos e incluso dolor de estómago.

Pérdida de la concentración

Cuando uno se está enamorando o lo está completamente la concentración es una de las primeras cosas que se descontrolan. El bloqueo cerebral que se sufre es importante y resulta casi imposible poner atención en ciertas cosas cotidianas que requieren de un mínimo esfuerzo mental. Uno está subido en una nube casi en el sentido literal de la palabra.

Referencias constantes a la otra persona

Es inevitable, además de uno de los principales síntomas que revelan al resto de tu entorno que estás bajo los efectos arrolladores de Cupido. Constantemente hablas de la otra persona relacionándola con prácticamente cualquier cosa que se hable. El amor hace que tengas una necesidad supra humana de hablar del otro y llega un momento que te da igual si es un amigo, tu madre, tu prima o la vecina con la que coincides en el ascensor.

Deseo de intimidad y unión física con el otro

Cuando nos enamoramos, sobre todo al principio, los deseos primarios son más fuertes que nunca. El otro está constantemente en nuestra mente y su simple presencia provoca una reacción irrefrenable.

Temor al rechazo

O lo que es lo mismo, miedo. Cuando uno se enamora sufre momentos de debilidad absoluta por el temor a perder a la otra persona o a no cumplir con sus expectativas. Sentimientos como los celos, la desconfianza o incluso el egoísmo nacen sin querer en nosotros provocados por ese pánico a ser apartados de la vida del otro. Hasta el más valiente puede padecer este síntoma.

Felicidad desbordante

En una primera etapa, cuando ambas partes están en equilibrio se produce un sentimiento de felicidad absoluto, una felicidad emocional diferente a la que provocan otro tipo de placeres como podrían ser comer, recibir un regalo, escuchar una canción, hacer un viaje o incluso tener un hijo.

Idealización del individuo

Este aspecto tiene una versión mala que es la del amor ciego, es decir, sentir un amor arrollador hacia una persona que no nos conviene pero por lo general la idealización del otro es un sentimiento normal, muy bonito y que en su justa medida hace que la llama se mantenga viva en ocasiones para siempre.

Encuentra el amor en aPasion y deja que se te llene el estómago de mariposas. Empieza por crearte un buen perfil que defina lo que realmente eres y cuéntale a los demás lo que te inquieta y te gusta a través de los Momentos. Esa persona está a tan sólo un clic de ti ¡no dejes de ‘sufrir’ los síntomas del amor!

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Frases de amor de entrega y la generosidad

La chilena Gabriela Mistral, nacida con el florido nombre de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, es una de las escritoras y personalidades más notables de Latinoamérica. Nacida en 1889, fue profesora de lengua española, ministra de Cultura de su país y diplomática. En 1945 se convirtió en la primera mujer sudamericana en ganar el Premio Nobel de Literatura en 1945. Murió en Nueva York en 1957.

1. Hoy recordamos 20 de sus más hermosos versos y frases de amor, en los que habla de la felicidad y la pena, de la entrega y la generosidad, con su inconfundible estilo limpio, lúcido y conmovedor.

2. Hay besos que pronuncian por si solos la sentencia de amor condenatoria, hay besos que se dan con la mirada, hay besos que se dan con la memoria.

3. Decir amistad es decir entendimiento cabal, confianza rápida y larga memoria; es decir, fidelidad.

4. Donde hay un árbol que plantar, plántalo tú. Donde hay un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino.

5. Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar, y qué lindo niño veo a tus ojos asomar.

6. Creo en mi corazón, el que yo exprimo para teñir el lienzo de la vida.

7. ¡Ay, qué amante es la rosa y qué amada la espina!

8. Vuélveme tu suspiro y subiré y bajaré de tu pecho, me enredaré en tu corazón, saldré al aire para volver a entrar.

9. Recordar un buen momento es sentirse feliz de nuevo.

10. Soy seca, soy dura y soy cortante. El amor me hará otra contigo, pero no podrá rehacerme del todo.

11. Dame Señor la perseverancia de las olas del mar, que hacen cada retroceso un punto de partida para un nuevo avance.

12. Un bello paisaje, una hermosa jornada, un libro selecto… ¿Qué más necesitáis para ser felices? El sol resplandece por dentro.

13. Yo te enseñé a besar, los besos fríos son de impasible corazón de roca. Yo te enseñé a besar con besos míos inventados por mí para tu boca.

14. Solo quisiera ser uno de los motivos de tu sonrisa, quizá un pequeño pensamiento de tu mente durante la mañana, o quizá un lindo recuerdo antes de dormir. Solo quisiera ser una fugaz imagen frente a tus ojos, quizá una voz susurrante en tu oído, o quizá un leve roce de tus labios. Solo quisiera ser alguien que quieras tener a tu lado, quizá no durante todo el día, pero de una u otra forma, vivir en ti.

15. Hay sonrisas que no son de felicidad, sino de un modo de llorar con bondad.

16. Te espero sin plazo ni tiempo. No temas noche, neblina ni aguacero. Acude con sendero o sin sendero. Llámame a donde tú eres, alma mía, y marcha recto hacia mí, compañero.

17. Me voy de ti con tus mismos alientos: como humedad de tu cuerpo evaporo. Me voy de ti con vigilia y con sueño, y en tu recuerdo más fiel ya me borro. Y en tu memoria me vuelvo como esos que no nacieron ni en llanos ni en sotos.

18. El amor es paciente, es bondadoso. Nunca envidia y tampoco presume, no es orgulloso. No es indecente, no es egoísta ni interesado. No se molesta fácilmente. No suele grabar todos los errores. El amor no toma placer en el mal, pero se alegra con la verdad. El amor siempre protege, siempre confía, siempre ilusiona y nunca jamás se vence. El amor nunca falla.

19. Dame la mano y danzaremos; dame la mano y me amarás. Como una sola flor seremos, como una flor y nada más. El mismo verso cantaremos, al mismo paso bailarás. Como una espiga ondularemos, como una espiga y nada más. Te llamas Rosa y yo Esperanza, pero tu nombre olvidarás, porque seremos una danza en la colina y nada más.

20. Decir amistad es decir entendimiento cabal, confianza rápida y larga memoria; es decir, fidelidad.

El mundo fue más hermoso desde que me hiciste aliada, cuando junto de un espino nos quedamos sin palabras ¡y el amor como el espino nos traspasó de fragancia.

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